miércoles 15 de febrero de 2012

"Resistiré"

Hace tiempo que no escribo.
Debe ser porque cuando más inspirada me siento es cuando peor me encuentro moralmente.
Realmente no sé si alegrarme ya que significa que estaba bien, pero hace unos días que no me hallo a mí misma. No sé dónde estoy... Estoy como ausente... 
¿La razón? No la sé, y tampoco parece que me importe demasiado.
Lo que si me preocupa es que al no estar donde "tengo" que estar, mi mente está en cualquier parte y puede resultar peligroso para mí y los que estén a mi alrededor... ¡MUY PELIGROSO!
No termino de encontrarle sentido a todo lo que hago: Si sonrío, porque sonrío... Si no, porque no... Si callo porque callo y si hablo porque no me callo. Lo gracioso es que todas esas criticas no vienen de fuera. Yo misma "lo hago" cada vez que "lo hago". Me pregunto a mi misma "¿Por qué lo has hecho?" o "¿Por qué has abierto la boca?". 
Ridícula es como me siento, a veces... Inexistente en ocasiones... Indiferente en conjunto.

Cierro lo ojos para decirme a mí misma que no son más que tonterías, que en cualquier momento voy a sentirme mejor, así porque sí.
Ya han cesado las ganas de llorar carentes de explicación... ¡Me vuelvo loca! 

Me gusta pensar que quiero llorar porque tengo algo en el ojo o porque me duelen las entrañas o porque me siento sola o porque me he golpeado el dedo meñique del pie con la pata de la mesa, pero no le encuentro razón... 

Aún así, 
Resistiré.

jueves 1 de diciembre de 2011

De la noche a la mañana


Relájate, piensa en un lugar feliz.
¿Cuál es tu imagen?

Yo me imagino en un campo, pradera o colina con hierba fresca y de un verde intenso, húmeda, como mojada con agua de rocío. Me tumbo sobre ella y me refresca. Me hace sentir como en el paraíso. Revolotean mariposas, cantan pájaros y suenan risas de niños a lo lejos. Me siento bien. Me siento viva.

De repente, empieza a oscurecer y tengo la sensación de crecer, subo rápidamente y puedo tocar las nubes. Las gentes parecen hormigas desde aquí arriba. Estoy en la cima de la montaña, puedo sentir el frío conrtante en mi piel, y la libertad.
La inmensidad a mis pies comienza a asustarme, se me nubla la vista y el oxígeno empieza a escasear. Esto provoca mi caída.

Caigo, caigo y caigo y nunca llego a tierra. "¿Cúántos kilómertos he caído? Ya apenas tengo fuerzas para gritar". El miedo se apodera de mi cuerpo.

La montaña se ha convertido en un volcán, que entra en erupción aún estando yo en el aire. Dejo entonces de caer, ahora me deslizo por la lava que me acompaña en la bajada abrasándome.

Una vez en el valle que rodea al volcán, entumecida por el dolor provocado por las numerosas quemaduras, observo a mi alrededor.Ha desaparecido todo: El sol, los colores, la humedad, la vida... Ya solo hay cenizas... solo oscuridad y silencio. Inmensa muerte.

Mis lágrimas causadas por el estupor me hunden en lo más profundo de mi miseria. Sorprendentemente la caida de estas limpia a mi alrededor la ceniza del valle. Debajo ya no había hierba, solo tierra seca e inerte, sin esperanzas algunas de volver a brotar vida de sus entrañas.

Llega la noche y la imagen de mi cuerpo acurrucado y tembloroso se asemeja a la de un cahorrillo en una noche de tormenta, pero al igual que este encuentra un hilo de ilusión cuando lo acojen en un hogar, al despertar había retornado a la situación inicial.

Los rayos de sol atravesaban mis párpados y me deseaban buenos días.





miércoles 5 de octubre de 2011

Respira optimismo

Hoy me he despertado con una sonrisa enorme en la cara y una frase en mi cabeza: "Hoy voy a tener un buen día".

Parezco un anuncio de compresas, pero
¡ME ENCANTA!

martes 27 de septiembre de 2011

Voy a ser feliz porque es bueno para la salud


Ya estamos otra vez. 

Cuando menos te lo esperas te da la comedura de cabeza y te pones a pensar y pensar, y en tu propio pensamiento te montas una película que ha nacido de suposiciones e imaginaciones tuyas. 

Todo parece ir bien y eso asusta, porque no es lo habitual, una no se acostumbra a que de un día para otro y sin venir a cuento haya una razón añadida a tu sonrisa diaria. Pero ahí está.
A todos nos acobarda la novedad y las consecuencias que pueda traer consigo.

A día de hoy, asustada y temblando como un cachorrito que se muere de frío, he asumido que para avanzar hay que dejar que entren cosas nuevas en tu vida para que no se convierta en una rutina, para que sigas adelante y no te quedes estancada. 

Me propongo un reto, sí, a mí misma, seguir adelante como hasta ahora sin cerrar puertas a las nuevas experiencias que quedan por venir, dejar de pensar tanto las cosas, que dicen que no puede ser muy bueno, y afrontar todo lo que llegue con una gran sonrisa.



martes 9 de agosto de 2011

Quedó atrás aquella joven inofensiva

La inocencia de cuando tienes 15 años no la puedes mantener si tienes 20.
Eras estúpida, incoherente, inútil, incompetente, torpe, ilusa, enamoradiza, caprichosa...
Pero cuando tienes 20 años, ya eres adulta, ya se supone que estás experimentada, que sabes qué es lo que realmente quiere o por qué se interesa por ti.
Hace meses que no habláis y de repente, sin ningún tipo de explicación te llama. No sabes qué hacer, bueno sí, coger el teléfono, pero 
¿Cómo contestas?, ¿Cómo si no hubiera pasado nada?, ¿Una contestación dulce y cariñosa o agria y sorprendida?
Eso no lo puedes fingir así que respondes asombrada y evidentemente feliz de que se haya acordado de ti. 

Han pasado 2 horas y la oreja te arde, no has parado de reír y cuando, inevitablemente llega la hora de colgar sientes un vacío que no sentías 2 horas atrás.


“¿Qué maldito efecto produces en mí? Un día antes apenas pensaba en ti. No me acordaba de tu cara. Cuando sonó el teléfono tu nombre era el último que pensaba leer en la pantalla iluminada de mi móvil.”
Desde ese momento entra otra vez en tu mente y no sale hasta que te decepciona.
Transcurridos algunos meses de llamadas semanales, os encontráis en la calle, no era del todo coincidencia... Ambos lo sospechabais.
“Pero, ¿qué ha pasado? Casi no me habla y prácticamente ni me mira. Decido pasar”
Justo delante de ti hay un amigo tuyo, bastante más joven que tú pero muy guapo. Opciones:

  • a) Te quedas donde estabas con cara amargada.
  • b) Vas a lo tuyo, le pagas con la misma moneda.
  • c)Te acercas a tu amigo y empezais a hablar, surgen las risas y su mirada te clava.
Llena de orgullo escoges la opción c.

No te sorprende en absoluto que te toque la espalda y te pregunte “¿Bueno, qué tal?”

Tú simplemente giras la cabeza y dices “Bien, bien”,  sigues con tu conversación.


Ha llegado la hora y cada uno vuelve al lugar que le corresponde. No sabes cuándo volverás a verle, pero definitivamente te da igual, te has cansado de su jueguecito, por fin te has dado cuenta de que no valía la pena, no era lo que esperabas. 

Pero no acaba ahí. Se da cuenta de que tú actúas como él aunque no estéis en el mismo lugar. Entonces una llamada de madrugada te sorprende más aún que la primera.


“Su nombre en la pantalla iluminada de mi móvil. Apago el teléfono, me doy la vuelta y sigo durmiendo”.

lunes 8 de agosto de 2011

Síncopa

No quiero añadir un alma a mi lista de cosas rotas.
No quiero añadir una vida a mi lista de cosas por hacer.
No quiero olvidar el sentido que más me complace.
Una tras otra, blanca o negra, las notas
me hacen perder la cabeza, enloquecer.

Ya decía un gran pensador
siete palabras ingeniosas.
No todos piensan la misma cosa
pero, "la vida sin música sería un error".


No quiero añadir una estrofa a mi lista de causas perdidas.
No quiero añadir un estruendo a mi lista de malos sonidos.
No quiero malograr mi camino,
incapaz de interpretar armonía,
donde una hermosa melodía,
me haga despertar de este letargo
que me absorbe noche y día..